Madrid, 19 del 08 de 2018
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Revista de Psicoanálisis

Presentación

 

No es casual que la primera alusión que hace Laplanche a la «situación antropológica fundamental» (SAF), sin usar todavía este término, la encontremos en Nuevos fundamentos para el psicoanálisis [1], donde presenta por primera vez la teoría de la seducción generalizada. Laplanche (1987/1989, p.94-96) parece encontrar apoyo e inspiración en las observaciones reunidas por la antropóloga Margaret Mead en Macho y hembra [2] y, más específicamente, en la lectura y el comentario que Maurice Merleau-Ponty [3] hace de esta obra. La idea es que a partir de las diferencias encontradas en las culturas estudiadas por la autora se puede llegar a detectar lo que sería específico del ser humano, por oposición a aquello que, pese a su gran generalidad, no deja de ser una solución particular, contingente, frente a un dato antropológico universal.

De esta investigación se desprende que lo propio de nuestra especie no es el orden de la situación edípica ni el de las diferencias de género -que suelen pensarse desde el código de la castración-, ni tampoco la relación madre-infante, sino la situación adulto-infante. En esta situación, por definición asimétrica, un adulto se hace cargo de un bebé que inicialmente no tiene constituido el inconsciente ni el orden pulsional, ni, menos aún, el instinto sexual, que aparece recién en la pubertad. Se trata pues de un infante pasivo respecto al adulto; un bebé que no dispone ni de las respuestas psicofisiológicas innatas apropiadas, ni de las herramientas culturales necesarias para hacer frente a los mensajes comprometidos por la sexualidad infantil de su cuidador/a. Un niño que en el origen se encuentra, entonces, expuesto al traumatismo (cf. la entrevista de A. Braconnier a J. Laplanche).

Desde un punto de vista filosófico, el problema del otro –y del mundo externo en general- puede verse bajo otra luz si abandonamos el paradigma cartesiano. Así, la prueba de la existencia del otro ya no depende de “mi percepción” y de “mi pensamiento” sino que, por el contrario, como premisa para sustentar mi propia existencia subjetiva debo asumir que primero ese otro me percibe, me piensa y se dirige a mí. Freud pudo iniciar la crítica de esa filosofía solipsista, profundamente aferrada a la premisa incuestionable de un sujeto racional y auto-centrado, con su concepción de inconsciente; pero esa tesis de un «otro interno» solo podía sostenerse si «ello» tenía su origen, a su vez, en un «otro externo», es decir en la otra persona: el adulto y su inconsciente. Aunque Freud nunca abandonó del todo la teoría de la seducción traumática, lo cierto es que la tendencia más fuerte en su obra -y en el psicoanálisis post-freudiano- es finalmente la misma que encontramos en cada uno de nosotros: volver a pensarnos cartesianamente como sujetos auto-centrados, pues para salir de esa visión no basta con colocar el centro en nuestro inconsciente (cf. J. Laplanche, «La teoría de la seducción y el problema del otro»).

El enorme alcance que supone la idea de SAF para la metapsicología y la práctica clínica puede observarse en varios de los desarrollos y profundizaciones recientes de la teoría de la seducción generalizada, que encontramos tanto en Laplanche [4] como en varios otros autores [5]. ¿La SAF puede ofrecernos nuevas posibilidades en el intento de integrar nuestros modelos teóricos de la pulsión sexual y la tópica psíquica, contando con lo que Laplanche llegó a plantear sobre el apuntalamiento y el inconsciente enclavado (cf. el texto de D. Scarfone)? ¿Puede ayudarnos a entender, por ejemplo, un concepto tan importante como el de «introyección»? Y qué decir de la noción de «venganza», tan constante y notablemente presente en la obra de Freud que cuesta creer que no se le haya otorgado un estatuto conceptual en la teoría psicoanalítica (cf. respectivamente, los textos de J-M. Dupeu).

La identificación de la SAF también tiene consecuencias para la epistemología del psicoanálisis, pues nos ayuda a delimitar más precisamente la especificidad de nuestro objeto y de nuestro método gracias a una distinción cada vez más clara entre “realidad psíquica” y “realidad psicológica”. La dimensión histórica de la constitución del inconsciente individual a partir de otro(s) concreto(s) y de su(s) mensaje(s) es lo único que permite sustentar la hipótesis, tan defendida por Laplanche desde el comienzo de su obra, de un «realismo del inconsciente» (cf. el texto de H. Tessier).

A fines de la década de 1990, el concepto de situación antropológica fundamental ya está totalmente incorporado en el vocabulario de LaplancheEn la Introducción de Entre seducción e inspiración: el hombre (1999/2001) se refiere a la SAF como el motivo rector del conjunto de los artículos que conforman el libro. De hecho, en textos posteriores a Nuevos fundamentos…, cuando Laplanche comienza a explorar todos los corolarios de su teoría, vamos descubriendo que el alcance de lo que llama «situación antropológica fundamental» no solo atañe al psicoanálisis sino también a otras disciplinas [6], con las que podremos comenzar a entablar un diálogo más rico y fluido. En este número incluimos una muestra reciente de las posibilidades de diálogo con la psicología del desarrollo temprano, en particular la que se apoya en observaciones de la relación precoz madre-bebé (cf. el texto de M. Bydlowski). 

Por lo demás, la situación antropológica fundamental cuenta con un sustento bio-evolutivo y bio-antropológico en la teoría de la prematuración del biólogo Louis Bolk (cf. el texto de F. Martens). Además, se trata de una situación que, de hecho, se infiere a partir de lo que ocurre en la situación analítica, en particular de lo que Laplanche llamó «transferencia en hueco» (cf. el texto de D. Scarfone).

Deborah Golergant

Notas

[1] Paris, PUF, 1987/ Buenos Aires, Amorrortu, 1989.

[2] M. Mead (1949), Buenos Aires, Alfa, 1976.

[3] Bulletin de Psychologie, vol. 18, n° 236, noviembre de 1964, págs. 3-6.

[4] Cf. sobre todo en Entre seducción e inspiración: el hombre (1999)/Buenos Aires, Amorrortu, 2001 y Sexual. La sexualité élargie au sens freudien, PUF, 2007.

[5] Cf. por ejemplo, http://revistaaprescoup.com/autores/

[6] Además de la fiolosofía, la antropología, la lingüística, los estudios de género, la pedagogía, la crítica cultural, etc.

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