Madrid, 19 del 11 de 2018
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Revista de Psicoanálisis

Número 5

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Presentación

¿Cómo la experiencia de un psicoanálisis, o de una psicoterapia psicoanalítica, puede llegar a producir cambios psíquicos profundos, más allá de la remisión de los síntomas que motivaron la consulta? Al  intentar responder esta pregunta, Laplanche postula la existencia de una analogía entre, por un lado, lo que llama «situación antropológica fundamental» – aquélla que posibilita la constitución de la realidad psíquica del niño a partir de su relación con el adulto que lo cuida – y, por otro lado, la situación analítica.

Según Laplanche, el potencial transformador del psicoanálisis se debe a que la relación transferencial reactualiza esa situación originaria que tiene como protagonistas al adulto y al infante. Es el analista, con su oferta de un espacio analítico, quien provoca la transferencia, como el adulto despertó, en el inicio, la pulsión en el niño. Tanto la pulsión como el trabajo psíquico que exige tienen como condición al otro, a la alteridad externa que luego, con la constitución del inconsciente, se vuelve interna. ¿Cómo el encuentro analítico viene a reactivar una situación que despertó por primera vez esa exigencia de trabajo psíquico o, en términos de Laplanche, esa «pulsión a traducir» en el niño? ¿En qué condiciones ese encuentro puede volver a poner en marcha un proceso de simbolización/represión que había quedado estancado en formas rígidas o, a veces, francamente insuficientes? Laplanche propone las nociones de «cubeta» y «transferencia en hueco» para dar cuenta de la posibilidad del método analítico y del cambio psíquico (Cf. los textos de A. Koellreuter y J. André).

La especificidad de nuestra escucha –la atención “parejamente suspendida”- apunta a la deconstrucción de las formaciones sintomáticas que finalmente llevaron al analizando a buscar ayuda. Gracias a ese método, analítico o deconstructivo, el analizando eventualmente podrá armar una nueva síntesis de su experiencia, una construcción más sólida y a la vez  más flexible de sí mismo que integre elementos que habían quedado excluidos en su inconsciente. Así, una nueva síntesis, que aumenta las posibilidades y la autonomía del yo,  solo puede  ocurrir como consecuencia de un trabajo de análisis. Ahora bien, Laplanche insistirá en que ese trabajo -y el tipo de escucha que lo hace posible- requiere que el analista se rehúse a sí mismo el saber; es decir, que evite colocarse en la posición de quien conoce la verdad y el bien del analizando. Entendido así, el método analítico sería contrario al método hermenéutico, y una actitud de neutralidad y abstinencia, que  solemos asociar a una posición ética, sería ante todo su condición de posibilidad (Cf. D. Scarfone, «El psicoanálisis: su método y su ética»).

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Índice

Dominique Scarfone
El psicoanálisis, su método y su ética
«La psychanalyse, sa méthode et son éthique», Revue belge de psychanalyse, n° 58, 2011.

 Jacques André
Lo cotidiano del psicoanalista
«Le quotidien du psychanalyste», Cliniques 2018/1 , (N° 15), p. 21-38.

 Anna Koellreuter
La cubeta y otras nociones de Laplanche sobre la transferencia
«Le baquet et autres notions de Laplanche sur le transfert»,  Revue française de psychanalyse, 2014/1 Vol. 78, PUF, 2014, p. 205-222.

 Jean-Marc Dupeu 
Problemáticas de la interpretación en psicoanálisis de niños
«Problématiques de l’interprétation en psychanalyse de l’enfant», en J-M. Dupeu,  Un travail de culture, PUF, 2010, p. 177-199.

 Mi-Kyung Yi 
Un yo infernal: el niño imposible
«Un moi d’enfer : l’enfant impossible», en M-K Yi,  L’enfant impossible, PUF, 2016, p. 73-93.

Francis Martens 
Psicoanálisis, psicoterapia psicoanalítica. Una distinción más militante que esclarecedora
«Psychanalyse, psychothérapie psychanalytique. Une distinction plus militante qu’éclairante», APPsy. Lettre d’information, nº2/2015.

Dominique Scarfone 
Fin del análisis: ¿fin del conflicto?
«Fin de l’analyse : fin du conflit?», Trans, nº5, 1995.