Madrid, 19 del 11 de 2018
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Revista de Psicoanálisis

Jornadas Internacionales Jean Laplanche
Tutzing (Alemania), 2016


Jornadas Internacionales Jean Laplanche_TutzingLo mito-simbólico: ¿ayuda u obstáculo a la traducción?

Lo mito-simbólico es la expresión por la cual Laplanche designa un conjunto de « códigos [y] de esquemas narrativos preformados» aportados por el ambiente cultural general (Sexual, p. 208). Incluye tanto códigos como el del «complejo de Edipo» el de la «muerte del padre» o el del «complejo de castración», como esquemas narrativos más modernos, en parte relacionados con los precedentes pero en parte novedosos» (p. 209).


Estas precisiones se encuentran en un texto de 2003 titulado «Tres acepciones de la palabra «inconsciente»» y podemos entender su alcance por oposición a las otras dos acepciones, a saber, la del inconsciente sexual reprimido y la del inconsciente enclavado. Oposición en la medida en que lo mito-simbólico no es una producción de la vida del alma individual, sino una producción social que no depende de lo sexual. Aquí se reafirma la posición laplanchiana de no ser un pansexualismo. Y es precisamente de esta pertenencia a lo no sexual que lo mito-simbólico conserva su poder por relación a la sexualidad. Es utilizado como un recurso para intentar poner orden en el desorden que lo sexual provoca en el yo. En otros términos, lo mito-simbólico es un recurso que puede ser utilizado como una «ayuda a la traducción» (F. Martens).

En una primera aproximación, lo mito-simbólico es, entonces, un recurso utilizado para limitar el poder excitante de la seducción. Pero en un segundo tiempo podemos preguntarnos si lo mito-simbólico no puede funcionar también, al contrario, como un mensaje.

Al contarle al niño mitos o cuentos de hadas, ¿qué mensajes enigmáticos dirige el socius al niño? ¿Cuál sería, pues, el estatuto de esos “mensajes” mito-simbólicos? ¿No los podríamos relacionar con otros mensajes dirigidos por el socius, como por ejemplo los mensajes de asignación que están implicados en el género? ¿Cómo hacer una distinción, en la clínica, entre estas dos polaridades de lo mito-simbólico?

El acceso a lo mito-simbólico toma nuevos medios. Pasar del relato de un cuento a la imagen de una pantalla de ordenador o de televisión, ¿carece de consecuencias en la utilización de lo mito-simbólico por el niño?

Cuando es del orden de la narración y del código, lo mito-simbólico está ante todo al servicio de la traducción del mensaje comprometido. Pero cuando es del orden de la imagen o del bombardeo de imágenes, ¿no estaría más bien del lado de la captura imaginaria, es decir dotado de un poder de sideración que sería más bien anti-traducitvo ¿Y qué lugar conviene asignar a la religión en esta discusión?

«[Las representaciones religiosas] que se proclaman enseñanzas no son decantaciones de la experiencia ni resultados finales del pensar; son ilusiones»…«A partir de las premisas de este sistema [religioso], se desarrollan respuestas a ciertos enigmas que inquietan el apetito humano de saber ; por ejemplo, el de la génesis del mundo y el del vínculo entre lo corporal y lo anímico; significa un enorme alivio para la psique del individuo que se le quiten de encima los conflictos, nunca superados del todo, que nacieron en su infancia en torno del complejo paterno, y se le provea una solución universalmente admitida» (Freud, «El porvenir de una ilusión», OC. v. XXI, Amorrortu p, 30).

Al acercar el texto de Freud al de Jean Laplanche, ¿nos arriesgamos a desbordar el sentido que da Laplanche a lo mito-simbólico en la teoría de la seducción generalizada?

Apres-coup

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