Madrid, 24 del 10 de 2018
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Revista de Psicoanálisis

Jean Laplanche
Between seduction and inspiration: man
Por Cristian Melchiorre

libro16A partir de una convergencia de eventos ocurridos en 2015, el legado de Jean Laplanche parece estar a punto de  ampliar su importancia y su esfera de influencia en el mundo anglófono. En el congreso de la IPA de Boston (2015), miembros del comité científico de la Fundación Jean Laplanche organizaron un curso de tres días  con el objetivo de presentar el trabajo de Laplanche a la comunidad extensa de la IPA. Al introducir el trabajo de Laplanche a la audiencia, los expositores enfatizaron ampliamente el método de lectura dialéctico de Laplanche (tal como lo encontramos en su trabajo de la obra de Freud), que vuelve sobre la totalidad de la obra para analizar sus oposiciones binarias de base, sus torsiones y síntesis, para entender cómo una  estructura  global refleja, y está determinada por, el proceso de su génesis a través del tiempo. Uno de los temas implícitos de estos encuentros fue el reto -en ausencia del propio Laplanche- de aplicar esta operación dialéctica a su propio trabajo. Para los anglófonos esto resulta difícil, ya que gran parte de su obra aún no ha sido traducida. De modo que es bastante significativo que este curso de la IPA haya coincidido con otra iniciativa de la Fundación: 2015 es el año de la publicación de la traducción de tres textos importantes para la tradición laplanchiana (The Temptation of Biology: Freud’s Theories of Sexuality[2], Between Seduction and Inspiration: Man y Laplanche: An Introduction). Éstas son las primeras nuevas traducciones, publicadas bajo el auspicio de la Fundación Jean Laplanche, desde la muerte de Laplanche en mayo de 2012[3].

Publicado en el verano de 2015, Between Seduction and Inspiration: Man  reúne los principales artículos de Laplanche escritos entre 1992 y 1999, época en la que también trabajaba como director científico de la traducción de Les Oeuvres complètes de Freud. Estos artículos, algunos de los cuales ya habían sido traducidos al inglés en otros lugares, llevan más lejos nuestra  imagen dual de Laplanche, como un pensador original de profundo rigor  y sobria  lucidez, y como fiel pero crítico lector y traductor de Freud. Aunque esta colección de antología no muestra el despliegue pausado preciso de sus estudios más extensos (como Vida y muerte en psicoanálisis o Nuevos fundamentos para el psicoanálisis), la dispersión de estos ensayos forma una especie de constelación alrededor del edificio de la teoría de la seducción generalizada. Para ilustrar esto con una figura privilegiada, estos diversos compromisos (las políticas de formación y transmisión institucional, los medios y fines clínicos de la técnica analítica, la integridad epistemológica del psicoanálisis, etc.) en sus varias embestidas, defensas y contraataques, parecen todos orientados por una táctica común: en las nuevas elaboraciones de sus temas consolidados, todos giran alrededor de, y apuntan al, núcleo de la “exigencia”  de la experiencia freudiana. Para Laplanche, la experiencia freudiana está conformada por la situación transferencial (por un lado) y el método de libre asociación/disociación (por otro). A menudo Laplanche enfatiza los dos sentidos de la palabra francesa “experiencia”, que además de referir a la experiencia en el sentido inglés convencional de compromiso práctico a través del tiempo, alude a la labor experimental. La experiencia psicoanalítica, tal como fue descubierta por  Freud  (situación y método) es un laboratorio que genera su propio objeto epistemológico (el inconsciente reprimido).

En este volumen encontramos trabajos esenciales para los lectores de Laplanche y del psicoanálisis francés. Para el lector anglófono, pueden agruparse en tres categorías: Primero, los que fueron previamente traducidos y publicados en Essays on the Otherness (1999). Estos importantes artículos se presentan en nuevas traducciones supervisadas por Jeffrey Mehlman, en particular «Breve tratado del inconsciente». Un segundo grupo está conformado por artículos, también previamente traducidos, que necesitaban  una versión inglesa más erudita. La tercera categoría, a la que me dedicaré más extensamente, consiste en un grupo de ensayos previamente inaccesibles para el público anglófono y que ofrecen nuevos desarrollos. Teniendo como punto de mira las varias  tentaciones y desvíos del psicoanálisis freudiano y postfreudiano, estos trabajos plantean cuestiones sumamente relevantes para el establishment psicoanalítico internacional y, en particular, para el contexto anglo-americano. Mientras la legitimidad del psicoanálisis está siendo cuestionada desde múltiples frentes, Laplanche se muestra, aquí, especialmente firme sobre el carácter científico del descubrimiento freudiano y sobre las formas en que esta modalidad sigue siendo traicionada por psicoanalistas e institutos de formación de diversas orientaciones. En «El didáctico: un psicoanálisis “de encargo”», un artículo que se presenta como una memoria de la abolición de la categoría del análisis “didáctico” de los candidatos en formación de la Asociación Psicoanalítica de Francia, el tema que propone Laplanche es la cuestión de las “representaciones-meta” implícitas en el análisis didáctico y sus implicaciones para la transmisión del conocimiento psicoanalítico y el mantenimiento de las instituciones psicoanalíticas. Un tratamiento orientado por metas preestablecidas, como las que corresponden a las normas institucionales, es contrario al tratamiento psicoanalítico, que pone entre paréntesis la definición de metas del análisis en beneficio de la libre exploración y del horizonte científico de la experiencia analítica. Laplanche vuelve sobre este punto en «El psicoanálisis en la comunidad científica», donde sugiere que cualquier análisis pautado desde el exterior (incluyendo el análisis didáctico) tiene una «función de poder, de adoctrinamiento y de afiliación».  El psicoanálisis solo puede ocupar su justo lugar en la comunidad científica -sometiendo sus teorías a refutación y falsificación- en el contexto de su experiencia específica (como laboratorio: con su situación y su método específicos); de lo contrario se convierte en un proveedor más de ideología o “mito”. Leyendo estos textos, resulta evidente que Laplanche trabaja para especificar mejor la meta y los fundamentos epistemológicos del psicoanálisis con el objetivo de preservar el núcleo radical del descubrimiento freudiano[4]. Como sostiene Laplanche en esta colección, Freud establece una distinción entre dos tipos de teorización en el seno del psicoanálisis: la auto-teorización espontánea del individuo,  que narra  y simboliza su experiencia  (tanto en el caso del analizando como en el del niño, con sus “teorías sexuales infantiles”), y la metapsicología, como teoría vinculada y confrontada a la experiencia de la clínica (en el caso del analista). La cultura, el gran  almacén de “mitos”, provee al individuo de códigos que le sirven para traducir su experiencia y defenderse de la angustia.  Laplanche, piensa que si el analista usa su teoría -sea la metapsicología u otra-  para proveer al analizando de un nuevo código para traducir su experiencia (una interpretación), está conduciendo una psicoterapia hermenéutica más que un psicoanálisis. La labor sintética de las interpretaciones y las construcciones corresponde al analizando y, aunque no está excluida del tratamiento analítico, no es la labor principal del analista.

Sobre esta base, Laplanche puede argumentar -en lo que comienza pareciendo una sorprendente  ironía- que el psicoanálisis, como método de deconstrucción y desestructuración de las auto-teorías sintomáticas del analizando, es una “anti-hermenéutica”. En «El psicoanálisis como anti-hermenéutica», Laplanche encuentra un modelo de esta tendencia desestructurante en el Freud inicial de la Traumdeutung, para quien la noción de símbolos “universales” y sueños típicos está ausente y solo se añade – nos dice- a partir de la influencia de otros analistas (véase Jung). El análisis de los sueños parte de la separación de sus diversos hilos para descubrir sus mecanismos clandestinos. Si el método se orienta a descomponer los derivados del inconsciente del analizando, entonces la situación analítica debe ser lo suficientemente segura y consistente como para albergar y contener este proceso destructivo. En varios de los artículos presentados aquí, como  «Metas del proceso analítico», Laplanche reflexiona sobre este carácter paradójico de la situación analítica -como agente provocador y  cubeta del método- y observa que esta situación debe repetir y reactivar algo originario en el analizando para que emerja el proceso primario. La situación provoca la transferencia al confrontar al analizando con el mensaje enigmático de un otro, dentro del hueco establecido por la abstinencia y la escucha  benévola del analista.

Si la acción terapéutica es un resultado de esta exposición primaria al otro adulto y su reapertura durante el tratamiento, es por el cierre que supone la represión y la constitución del yo. Una orientación hacia el exterior del aparato psíquico (los así llamados modelos “bi-personales”) o hacia algo externo a la cubeta analítica (por ejemplo la “realidad” de lo normativo), sin referencia al cierre fundador de la psique -y su subsecuente narcisismo-,  desvía el proceso del inconsciente, entendido como la sexualidad infantil reprimida y sus derivados. En «Las fuerzas en juego en el conflicto psíquico», Laplanche discute el privilegio que otorga en ciertos momentos Freud (y, por asociación, las tradiciones psicoanalíticas que se basan principalmente en el modelo estructural) a  la realidad externa y la adaptación en la constitución del yo. Lo que este tipo de posición descuida son las ramificaciones que la investidura narcisista tiene para el yo y su realidad. Escribe: «El mundo exterior no dibuja líneas de fuerza como no sea gracias a la investidura de un ser vivo. Incluso es legítimo suponer que, sencillamente, solo es percibido en función de esa investidura». En otras palabras, después del aluvión del narcisismo en la investidura del yo y su mundo vital, ese territorio se vuelve por siempre  inundable, sujeto al orden de la ola libidinal: con sus corrientes, niveles y umbrales. Mientras algunas teorías psicoanalíticas intentan orientarse a la realidad externa, para Laplanche el mundo exterior está siempre invadido y ocupado de entrada por lo sexual (como lo llamará más adelante). Por otro lado, mientras el énfasis que pone Laplanche en el rol de la alteridad -tanto en la constitución del aparato psíquico como en la acción terapéutica del tratamiento- puede parecerle familiar a varias escuelas “intersubjetivas”, el yo y su régimen narcisista representan un auténtico cierre, que las terapias basadas en la simetría necesariamente pasarán por alto. El análisis solo permite la aproximación al inconsciente sobre la base de la asimetría de la situación analítica.

Con la ausencia de Laplanche, sin duda la cuestión de su legado será discutido en varios niveles, y ya pueden verse señales de esto en Between Seduction and Inspiration: Man. En el prefacio a su traducción, titulado «Interpreting [with Laplanche]», Jeffrey Mehlman reflexiona  sobre la cuestión de someter a Laplanche  al método laplanchiano de lectura. Como traductor de Vida y muete en psicoanálisis en 1976, Mehlman sugiere que, en la evolución del trabajo de Laplanche, «el modelo ha cambiado». Propone que de un énfasis “estructural” temprano en el inconsciente, Laplanche pasa a centrarse en su génesis. Argumenta que lo que cambia en la problemática de manera subrepticia es el estatus de la estructura. De estar aparentemente alineada (en Vida y muerte) con el inconsciente, contra el yo y su discurso, pasa a estar asociada al yo (a partir de Nuevos fundamentos), quedando el inconsciente asociado al mensaje enigmático como acto de comunicación primordial. Sin duda esta lectura recuerda el análisis hecho por el propio Laplanche de la forma en que los giros en la arquitectura de la problemática freudiana llevan a la transformación del significado y el estatuto de un cierto número de conceptos fundamentales. Sin embargo, la interpretación que hace Mehlman de la evolución de Laplanche no toma en cuenta su naturaleza profundamente dialéctica[5].

En lo que se considera el primer trabajo de su obra, «El inconsciente: un estudio psicoanalítico» -trabajo presentado en Bonneval (1959), escrito en co-autoría con Serge Leclaire-,  la tesis de Laplanche es que el inconsciente no se caracteriza principalmente por su estructura; de hecho, su estatuto tópico particular (y su estructuración relativa), resulta del «proceso que introduce al sujeto en un universo simbólico». O, como lo reitera en una nota añadida al artículo en 1965: «Diríamos que el inconsciente, más que un lenguaje, es la condición misma del lenguaje». Esta condición de estructuración, entendida en  términos de los desarrollos posteriores de la teoría de la seducción generalizada, puede asociarse al ingreso traumático, forzoso, al universo simbólico de la cultura,  es decir,  a la seducción.

La emergencia del aparato psíquico, con su orden “estructural”/ topográfico, es  consecuencia del intento fallido de simbolizar este mensaje seductor: es decir, de la represión originaria. Seducción, represión, simbolización: estos términos denotan diferentes momentos en la dialéctica de la vida psíquica. Teniendo esto en mente, leer la obra de Laplanche críticamente es ver los giros arquitectónicos de su desarrollo como reflejo de intentos de tener en cuenta y de simbolizar el objeto-fuente del trabajo en sus diversos aspectos. En lo que llama de manera irreverente “ley de Laplanche”,  sostiene repetidamente, en relación al desarrollo de la obra de Freud, que «la teórico-génesis reproduce la ontogénesis». Uno de los temas de este volumen es mostrar el contexto preciso en el que esta ley puede funcionar: la teoría metapsicológica solo puede aproximarse a su objeto dentro del laboratorio de la experiencia freudiana (situación y método). Sin embargo, mientras  nuevas iniciativas continúan favoreciendo nuestra comprensión de este importante trabajo, aún debe determinarse a quién está dirigido: «El mensaje del creador (…) se define porque su dirección no apunta a una sola persona sobre la que habría que producir un “efecto” determinado: es potencialmente infinita, abierta a la recepción enigmática de un público  diseminado en el futuro (Mallarmé)». Sin duda el significado de la voluntad laplanchiana se encontrará en las formas que tome esta diseminación.

Bibliografía

Freud, Sigmund. The Interpretation of Dreams. Trans. Joyce Crick. Toronto: Oxford University Press, 1999.

Hyppolite, Jean. Genesis and Structure of Hegel’s Phenomenology of Spirit. Trans. Samuel Cherniak and John Heckman. Evanston: Northwestern University Press, 1974.

Laplanche, Jean and Serge Leclaire. “The Unconscious: A Psychoanalytic Study.”  Laplanche , Jean. The Unconscious and the Id. London: Rebus Press, 1999. 224-272.

Laplanche, Jean. Between Seduction and Inspiration: Man. Trans. Jeffrey Mehlman. New York: The Unconscious in Translation, 2015. —. Entre séduction et inspiration: l’homme. Paris: Quadrige/ PUF, 1999.

—. Essays on Otherness. Ed. John Fletcher. New York: Routledge, 1999.

—. Life and Death in Psychoanalysis. Trans. Jeffrey Mehlman. Baltimore: The Johns Hopkins University Press, 1976.

—. New Foundations for Psychoanalysis. Trans. David Macey. Cambridge: Basil Blackwell, 1989.

—. The Temptation of Biology: Freud’s Theories of Sexuality. Trans. Donald Nicholson-Smith. New York: The Unconscious in Translation, 2015.

Scarfone, Dominique. Laplanche: An Introduction. Trans. Dorothée Bonnigal-Katz. New York: The Unconscious in Translation, 2015.

Tessier, Hélène. “Jean Laplanche in Rational Perspective: Translation as a Basic Anthropological Situation in Psychoanalysis.” Canadian Journal of Psychoanalysis. 18 (2010): 280-297.

 

Notas

[1] Toronto Psychoanalytic Society and Institute.

[2] The Temptation of Biology: Freud’s Theories of Sexuality es la traducción del séptimo y último volumen de la serie de Problématiques de Laplanche.

[3] Publicados por The Unconscious in Translation (UIT) press, bajo la dirección de Jonathan House, estos textos representan los logros más recientes de un Proyecto de traducción cuya meta es traducir la obra complete de Laplanche (así como otros textos importantes de la tradición psicoanalítica francesa), para que la elaboración après-coup de su trayectoria pueda  comenzar a tener lugar en las sociedades psicoanalíticas anglófonas.

[4] Sobre la noción de “objeto epistemológico” en Laplanche, véase Hélène Tessier (2010).

[5] Sobre la cuestión de la naturaleza dialéctica de la génesis y la estructura en Laplanche, debería señalarse que uno de sus profesores en la École Normale Supérieure  fue un filósofo hegeliano, Jean Hyppolite. Hyppolite fue autor del influyente texto Genesis and Structure in Hegel’s Phenomenology of Spirit.

 

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